Había una vez cinco adolescentes llamados Pedro, Juan, Pablo, Andrés y Diego. Estos cinco adolescentes se vieron por primera vez en el campamento de verano. Los niños eran de diferentes nacionalidades pero vivían en Puerto Rico. El niño Pablo era Dominicano, Juan cubano, Pedro Colombiano, Andrés Argentino y Diego Puertorriqueño.

El primer día de campamento la pasaron solos y aburridos por lo cual al segundo día no fue ninguno y se   quedaron en la casa. Al tercer día tenían una actividad en el campamento y era jugar baloncesto. En esa actividad les tocó juntos y se fueron conociendo hasta que se hicieron inseparables. A mediados del campamento tuvieron una gira para un parque acuático. En ese parque acuático como cualquier adolescentes estaban tirándose de los los trampolines y en una Juan se tiró y no se dió cuenta que estaba Pablo a bajo y le cayó encima. En ese instante Pablo se molestó con Juan y empiezan a pelear, como Andrés era mejor amigo de Juan se mete a la pelea para defenderlo y Diego empezó a defender a Pablo. Pedro cuando vé a sus amigos peleando va a donde un «staff» y le dice lo que está ocurriendo, el «staff» va a donde los cuatro niños y los separa. El día siguiente cuando los niños van a entrar para el campamento el «staff» le dice lo ocurrido y le comunica a los padres que están fuera del campamento.


En conclusión los niños se perdieron la otra mitad del asombroso campamento. Diez años después los cinco adolescentes ya adultos se encontraron en el mismo campamento pero esta vez siendo «staff». Al principio no se acordaban de quienes eran pero cuando se empezaron a conocer y empezaron hablar se acordaron, pero se perdonaron ya q lo sucedido había pasado hace diez años y siguieron siendo amigos.